Espacio de una escritora de Santa Fe, Argentina. Profundiza en el Microcuento. También se incluyen Relatos y Cuentos. Se le devuelve a la Literatura breve el lugar que merece. Correos a anacallegaris@yahoo.com.ar
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Sábado, 24 de diciembre de 2005
HOLA cómo estás? acá ando, en el nordeste de un país caluroso en diciembre, lejos de la nieve y las barbas blancas. Pero bien. Te cuento lo que me pasó esta noche esperando que tu hijo nazca.
Puse un pollo en el horno, primera o segunda vez en mi vida que cocino un ave de corral.
No sabía que de vez en cuando hay que controlarlo y me fui a la boutique de avenida urquiza. Me probé seis o siete remeras, en España llamadas camisetas, sólo me traje dos. Después me acordé de lo de la tanguita rosa, me fui para el centro y traje dos: un culote esos de moda para Natalia y una inmensidad, onda carpa de circo, para mí.
Bué, todo tranqui me puse a depilarme los bigotes, a pasarle el cepillo a los gatos, y de pronto Natalia grita desde la ducha que se incendia la casa del vecino, o su asado.
Qué raro -pensé- Alfredo es muy buen cocinero.
Me pinté las uñas. Se cortó la luz, empecé a blasfemar, no veía el color del esmalte, pero pensando en que es tu día me callé. También hice un recuento de todos mis borrones, pecados y andanzas de dos mil cinco, pero Mabel dice que Vos no castigas, así que pensé que la culpa es de la compañía de la energía eléctrica (acá llamada EPE ¿me entendés?) y que Vos sos inimputable.
-¡Mamaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!! el pollo!!!!!!!!!!!!
¡AHI ME ACORDE!!!!!!!!!!!!!!
Saqué unas patas negras, la pechuga chamuscadas y desde las alitas salían lenguas de fuego... ¡Ay!!!!!! Pero si no sos Vos, ¿quién me castiga?
Por ejemplo, ahora mi madre me habla de la costura de no sé que vestido, ves? Yo escribiendo a una carta a Dios y ella con esas nimiedades.
Vuelvo a lo del pollo, (si todavía me estás leyendo) cuando terminaba entre velas de sacar el pollo negro, gritos y bastonazos desde la puerta, mi abuela. Cartón lleno. Supervisión: todo mal, sos un desastre, que chica que nunca sirvió para nada, mirá Nati, no hay que ser como tu madre, etc.
Lo grave, lo realmente grave, es que me quebré una uña con la manija del horno, lo demás es relativo.
Y ahora te dejo, vamos a comer no sé qué cosa que encargó mi madre por teléfono y me llaman todos a los gritos, para que pague.
Por: Ana Callegaris | General | Comentarios (6) | Referencias (0)
rodolfo | 27-12-2005 04:12:34
Jajajajaja. Es cierto. Las mujeres de antes tenían un master en costura, bordado, cocina, repostería, y otros excesos que incluían atender a sus maridos. Gracias a ese Dios al que le escribiste la carta, ya nos curamos. Un beso y ¡feliz Navidad!
Lucy in the Sky | 27-12-2005 13:47:23
Muy ilustrativo Susana! ¿Viste que siempre pasa algo extra que te saca? No sé que fuerzas extrañas conspiran esa noche....pero que conspiran ponele la firma. Besos. Caro
carolina vanni | 27-12-2005 13:58:57
Muy ilustrativo Susana! ¿Viste que siempre pasa algo extra que te saca? No sé que fuerzas extrañas conspiran esa noche....pero que conspiran ponele la firma. Besos. Caro
carolina vanni | 27-12-2005 13:59:10
Parcialmente me pasó. No cociné yo, lo hizo su madre en su casa y lo trajo para la mía, sin ningún problema. Lo de la boutique y la búsqueda a último momento de las bombachas rosadas es real. Ahhh! También es cierto que mi vecino es tan buen cocinero que nos "mata" cuando hace un asado, saludos y gracias por tu comentario.
Respuesta a Rodolfo | 27-12-2005 19:05:54
Mari | 27-12-2005 19:07:25